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NAD+ y sus precursores: 7 mitos de marketing que deberías ignorar

La industria del NAD+ factura millones repitiendo afirmaciones que la ciencia no respalda. Desmontamos los 7 más extendidos con datos reales.

NAD+ y sus precursores: 7 mitos de marketing que deberías ignorar
Foto: Muffet (BY 2.0) · Openverse

Si alguna vez has buscado información sobre suplementos de longevidad, es probable que hayas topado con titulares como «revierte el envejecimiento en 30 días» o «el secreto que las farmacéuticas no quieren que conozcas». El NAD+ y sus precursores —NMN y NR, principalmente— se han convertido en una de las categorías más rentables del mercado de suplementos, y con esa rentabilidad ha llegado una avalancha de afirmaciones que mezclan ciencia real con marketing desbordado. El problema no es que el NAD+ sea una molécula sin interés —al contrario, hay investigación seria y prometedora—, sino que las exageraciones comerciales distorsionan tanto el mensaje que resulta difícil distinguir lo que sabemos de lo que simplemente se vende.

Este artículo no pretende desacreditar la investigación sobre el NAD+, que es legítima y avanza. Pretende poner cada afirmación en su sitio: señalar qué hay de cierto, qué está exagerado y qué es directamente falso. Antes de gastarse el dinero —o de generar expectativas que la evidencia no puede sostener— conviene conocer los siete mitos más repetidos del sector.

Mito 1: «Los precursores de NAD+ revierten el envejecimiento en semanas»

Este es quizás el más extendido y el más dañino, porque apela directamente a la impaciencia. La lógica que se vende es simple: el NAD+ baja con la edad, los precursores suben el NAD+, luego tomar precursores revierte el envejecimiento. Elegante en el marketing; incorrecta en la ciencia.

Primero, el envejecimiento no es un fenómeno unicausal que se pueda «revertir» actuando sobre una sola molécula. Los procesos que lo gobiernan —acumulación de senescencia celular, disfunción mitocondrial, inflamación crónica de bajo grado, acortamiento telomérico, deterioro del proteostato— interactúan de formas que aún no se comprenden del todo. Segundo, los ensayos clínicos en humanos que usan NMN o NR miden fundamentalmente marcadores subrogados: niveles de NAD+ en sangre o músculo, sensibilidad a la insulina, tensión arterial. Ningún estudio en personas ha demostrado que estos suplementos reduzcan la velocidad de envejecimiento biológico, aumenten la esperanza de vida o reviertan enfermedades asociadas a la edad. Las semanas —o incluso los meses— de suplementación que aparecen en los ensayos publicados no han producido ese resultado.

Elevar un marcador bioquímico no equivale a revertir un proceso biológico complejo. La distancia entre ambas afirmaciones es donde vive la mayor parte del marketing de longevidad.

Mito 2: «Subir el NAD+ en sangre es lo que importa»

Este mito es particularmente sutil porque parece científico. Las marcas publican gráficas mostrando que sus cápsulas elevan el NAD+ en sangre periférica —y eso es, en muchos casos, cierto—. El problema es lo que no dicen a continuación: que el NAD+ en sangre es un marcador de exposición, no de eficacia. Lo que importa biológicamente es el NAD+ dentro de las células, en los tejidos específicos donde los procesos de envejecimiento ocurren: hígado, músculo esquelético, neuronas, células del sistema inmune.

Medir el NAD+ en sangre periférica es técnicamente más fácil y más barato que biopsiarlo en tejido muscular o nervioso. Por eso la mayoría de estudios de biodisponibilidad lo hacen así. Pero los ensayos que sí han analizado tejidos —como el de Elhassan et al. (2019) con NR en músculo de adultos mayores o el de Yoshino et al. (2021) con NMN en músculo de mujeres posmenopáusicas— muestran elevaciones en tejido, lo que es un paso adelante. El punto crítico que el marketing omite: elevar el NAD+ en músculo es un marcador subrogado, no un resultado clínico. El siguiente paso —demostrar que esa elevación se traduce en fuerza muscular, capacidad aeróbica o menor tasa de envejecimiento— sigue pendiente de confirmación robusta en personas.

Niveles de evidencia en estudios de NAD+ con precursores en humanos
Lo que sí está demostradoLo que todavía no está demostrado
Elevar NAD+ en sangre periférica con NMN y NR a dosis de 250-1.000 mg/díaQue esa elevación mejore la energía subjetiva de forma sostenida y diferenciable del placebo
Elevar NAD+ en músculo esquelético (estudios con biopsia, 2019-2021)Que ese aumento en músculo mejore la fuerza o la capacidad funcional en personas sanas
Perfil de seguridad aceptable en ensayos de hasta 6-12 mesesSeguridad y eficacia a largo plazo (más de 1-2 años de uso continuo)
Mecanismos biológicos plausibles que vinculan NAD+ con procesos de longevidadQue administrar precursores en personas sanas retrase enfermedades relacionadas con la edad
Sensibilidad a la insulina muscular mejorada en subgrupos específicos (Yoshino 2021)Beneficio metabólico generalizable a la población adulta sana

Mito 3: «Cuanta más dosis, mejor»

El mito de la dosis milagrosa tiene dos versiones. La primera es la del consumidor que, si 300 mg producen algún efecto, decide que 900 mg producirán tres veces más. La segunda es la del vendedor que «recomienda» dosis muy superiores a las estudiadas en ensayos clínicos para diferenciarse de la competencia.

La relación dosis-respuesta del NMN y el NR no es lineal. Los estudios disponibles sugieren que existe un rango donde la elevación de NAD+ es real y proporcional, pero más allá de cierto umbral el organismo simplemente metaboliza el exceso sin añadir beneficio adicional. El ensayo de Igarashi et al. (2022) con NMN en hombres de mediana edad usó 250 mg/día; el de Yoshino et al. (2021), también 250 mg/día. El de Trammell et al. (2016) con NR mostró efectos a 1.000 mg en dosis única. No hay evidencia clínica en personas de que doblar o triplicar estas dosis produzca más NAD+ en tejidos ni mejores resultados funcionales. Y el perfil de seguridad a dosis muy altas —más de 2 g/día de forma crónica— no está bien caracterizado en humanos.

Mito 4: «El NMN es superior al NR porque está más cerca del NAD+»

Este argumento circular se repite constantemente en el marketing de NMN. La lógica parece impecable: en la ruta metabólica, el NMN está un paso más cerca del NAD+ que el NR (NR → NMN → NAD+). Por tanto, ¿no debería el NMN ser más eficiente? La respuesta es: no necesariamente, y por razones que la propia bioquímica explica.

Investigación reciente indica que el NMN ingerido por vía oral no entra directamente en las células como NMN. Una parte significativa se desfosforila en el intestino a NR antes de absorberse, y después se refosforila dentro de la célula. Dicho de otro modo: el NMN «retrocede» un paso para cruzar la membrana intestinal y luego vuelve a avanzar. Eso no significa que el NMN sea ineficaz —los ensayos muestran que eleva el NAD+—, sino que el argumento de «está más cerca» no se sostiene desde la farmacocinética oral. Los ensayos clínicos que comparan directamente NMN y NR en los mismos parámetros y la misma población son todavía escasos y no muestran diferencias claras en la elevación de NAD+ en tejidos.

Mito 5: «Los efectos se notan desde la primera semana»

Las reseñas en tiendas de suplementos están llenas de testimonios del tipo «en tres días ya me siento con más energía». El problema metodológico es obvio para quien conoce la investigación clínica: el efecto placebo es extraordinariamente potente en cualquier intervención que lleve la etiqueta de «longevidad» o «energía», y los estudios con precursores de NAD+ no son inmunes a él.

Los ensayos controlados —con doble ciego y placebo— son los únicos capaces de separar el efecto real de la expectativa. Y lo que dicen esos ensayos es matizado: los marcadores bioquímicos (NAD+ en sangre) pueden elevarse en días, sí. Pero los resultados funcionales subjetivos —energía percibida, rendimiento cognitivo, calidad del sueño— no siempre se diferencian del placebo de forma estadísticamente significativa, especialmente en los primeros días o semanas. Los estudios de más larga duración (8-12 semanas) en poblaciones específicas muestran algunos efectos sobre marcadores metabólicos, pero no sobre sensaciones generales de energía en personas sanas de mediana edad.

El efecto placebo en suplementos de longevidad puede ser muy robusto: sentirse mejor porque uno cree que se sentirá mejor es un fenómeno real, pero no es lo mismo que el compuesto esté produciendo ese efecto.

Mito 6: «Los precursores de NAD+ son equivalentes a los estudios con NMN intravenoso o en modelos animales»

Una de las formas más frecuentes de inflar las expectativas es citar estudios sin leer la letra pequeña. El marketing de suplementos de NAD+ con frecuencia referencia investigaciones en ratones donde se administró NMN de forma intravenosa o intraperitoneal —directamente en la cavidad abdominal— y se observaron efectos en músculo, cerebro o esperanza de vida. Luego extrapola esos resultados a una cápsula oral vendida en internet.

Los problemas con esta extrapolación son múltiples. Primero, la biodisponibilidad de la vía oral no es comparable a la intravenosa o intraperitoneal. Segundo, el metabolismo del NAD+ en ratones y humanos tiene diferencias relevantes —entre ellas, la expresión y actividad de las enzimas Nampt y CD38, que regulan la síntesis y degradación del NAD+—. Tercero, la esperanza de vida del ratón de laboratorio es de dos a tres años; extrapolar esos efectos a décadas de vida humana es especulación, no inferencia científica. Cuando un ensayo en ratones produce titulares, lo procedente es esperar a los estudios en personas antes de actuar. En el caso del NAD+, esos estudios en personas ya existen, son interesantes, pero son mucho más modestos que lo que los modelos animales sugerían.

Por qué los estudios en animales no se traducen directamente a humanos
FactorModelos animales (ratón)Humanos
Vía de administración habitual en estudiosIntraperitoneal o intravenosaOral (cápsulas o sublingual)
Biodisponibilidad comparable a vía oralNo aplicable (inyectable)Variable; parte se degrada en tránsito intestinal
Metabolismo del NAD+ (enzima CD38)Actividad diferente a la humanaCD38 degrada NAD+ activamente; mayor con la edad
Duración del estudio en relación a la vidaMeses = fracción significativa de vida útilMeses = fracción pequeña de vida humana
Control de variables de confusiónEntorno controlado, genética uniformeAlta variabilidad interindividual

Mito 7: «Si subes el NAD+, no puede pasar nada malo»

El último mito es el de la inocuidad absoluta. «Es una vitamina», «es natural», «es una molécula que el cuerpo produce» son las formulaciones más comunes. Y hay un grano de verdad en ello: los precursores de NAD+ son compuestos relacionados con la vitamina B3, con un perfil de seguridad bastante favorable en los rangos de dosis estudiados. Pero «favorable en estudios de hasta 12 meses» no es lo mismo que «sin ningún riesgo en cualquier dosis y en cualquier persona».

Existe un debate teórico —sin resolución en humanos— sobre si elevar el NAD+ podría, en ciertos contextos, favorecer la proliferación celular de forma no deseada. El NAD+ es necesario para la síntesis de ADN; algunas líneas de investigación han estudiado su papel en la supervivencia de células tumorales. Los datos actuales en personas no apuntan a un riesgo clínico claro, pero la incertidumbre es suficiente para que oncólogos y guías de práctica clínica recomienden que personas con historial de cáncer activo o en remisión consulten con su médico antes de iniciar suplementación con precursores de NAD+. Lo mismo aplica a quienes toman medicación que interactúe con el metabolismo de la vitamina B3 o tengan enfermedades hepáticas.

Qué esperar de forma realista

Desmontar mitos no equivale a descartar la investigación. El NAD+ es una de las moléculas más estudiadas en el campo de la biología del envejecimiento, y hay razones científicas sólidas para considerar que mantener sus niveles en rangos adecuados —especialmente a partir de los 40-50 años, cuando la síntesis endógena empieza a declinar— puede ser relevante para la salud metabólica y mitocondrial. Lo que la ciencia permite afirmar hoy, con honestidad, es esto:

El problema con la industria del NAD+ no es la ciencia que hay detrás —que es genuina y merece atención—, sino el abismo entre lo que los ensayos demuestran y lo que el marketing promete. Esa distancia se mide en decepciones, en dinero gastado con expectativas erróneas y, en algunos casos, en riesgos que se minimizan por conveniencia comercial. Conocer ese abismo es el primer paso para navegar el campo de la longevidad con criterio.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que tomar NMN o NR para ver algún efecto real?

Los marcadores bioquímicos como el NAD+ en sangre suben en días, pero los estudios que miden resultados funcionales —metabólicos, musculares— lo hacen en plazos de 8 a 12 semanas y en poblaciones con déficits específicos. En personas adultas sanas, los ensayos no siempre detectan diferencias funcionales frente al placebo incluso en ese plazo. Quien espere cambios notorios en una o dos semanas muy probablemente esté experimentando un efecto placebo.

¿Los precursores de NAD+ son seguros a largo plazo?

El perfil de seguridad en estudios de hasta 12 meses es aceptable, con efectos adversos generalmente leves y relacionados con el tracto digestivo. El problema es que «hasta 12 meses» no es lo mismo que «indefinidamente»: no existen datos de seguridad robustos para uso crónico durante años. Personas con historial oncológico, enfermedades hepáticas o medicación habitual deben consultar con su médico antes de empezar.

¿Hay diferencia entre tomar un suplemento de NMN caro y uno más barato?

La pureza y la integridad del principio activo pueden variar significativamente entre fabricantes. Estudios independientes han encontrado que algunos productos comerciales contienen menos cantidad del compuesto declarado o presentan impurezas. Certificados de análisis de terceros, pureza documentada por cromatografía líquida de alta eficiencia (HPLC) y fabricantes que trabajan con buenas prácticas de manufactura son criterios más relevantes que el precio en sí.

¿Tiene sentido tomar precursores de NAD+ si soy joven y estoy sano?

La mayoría de ensayos clínicos con resultados positivos se han realizado en adultos mayores de 45-50 años, en personas con prediabetes o en sujetos con déficits metabólicos concretos. En adultos jóvenes y sanos, la producción endógena de NAD+ suele ser suficiente y no hay evidencia de que la suplementación añada beneficios sobre el estado basal. El coste-beneficio es, en ese perfil, difícil de justificar con la evidencia disponible.

Aviso médico. Este contenido es divulgativo y se basa en la literatura disponible; no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Varios de los compuestos citados requieren prescripción y supervisión médica, y algunos solo están autorizados para uso de investigación. No promovemos su uso sin control clínico.

Fuentes y referencias

  1. PubMed — Yoshino et al. 2021: NMN en mujeres posmenopáusicas con prediabetes (Science)
  2. PubMed — Elhassan et al. 2019: ribósido de nicotinamida y NAD+ en músculo esquelético de adultos mayores
  3. PubMed — Revisión: marketing y evidencia en suplementos de NAD+ (precursores en humanos)
  4. Examine — Resumen de evidencia sobre ribósido de nicotinamida (NR)
  5. NIH Office of Dietary Supplements — Niacina (vitamina B3), precursor clásico del NAD+
AV
Andrés Vidal
Divulgador científico

Escribe sobre la ciencia emergente del envejecimiento con mirada crítica y sin humo.